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domingo, 5 de septiembre de 2010

Salomón

Rey del antiguo Israel (reinó 961-922 a. de C.), segundo hijo de David -rey de Judá e Israel- y Betsabé (2 Sam. 12,24); último rey del Israel unificado. En la literatura judía y musulmana posterior, Salomón aparece no sólo como el más sabio de los sabios, sino también como personaje capaz de dirigir los espíritus del mundo invisible. Aparece en un lugar destacado de la historia y de la literatura como constructor del Templo de Jerusalén. Salomón sucedió a su padre en el 961 a. de C., a pesar de las pretensiones de Adonías, su medio hermano mayor (1 Re. 1,1-40). Estructuró Israel en 12 regiones administrativas y amplió sus dominios "desde el río [Éufrates] hasta el país de los filisteos, y hasta la frontera de Egipto" (1 Re. 5,1). Esclavizó a los cananeos que permanecieron en el país (1 Re. 9,20-21) y estableció una alianza con Hiram (siglo X a. de C.), rey de Tiro (hoy Sur, Líbano). A cambio de alimentos, Hiram le proporcionó madera y las naves de los aliados emprendieron, unidas, diversas expediciones comerciales. El Templo, concluido en unos siete años, fue construido con gran esplendor gracias a la ayuda de Hiram y consagrado con gran magnificencia (1 Re. 8). Sin embargo, estas alianzas provocaron descontento, por cuanto habían llevado al establecimiento de cultos religiosos extranjeros en Jerusalén. La cualidad que caracterizó a Salomón fue la de administrador. Mantuvo unido su reino, en mayor medida intacto, mejoró sus fortificaciones y estableció alianzas no sólo con Tiro, sino también con otras naciones vecinas. Promovió el comercio, por caravanas y por mar, así como un rentable sector de minería del cobre. El trato frecuente con otras naciones permitió una marcada evolución intelectual, y puede suponerse que se desarrolló una auténtica actividad literaria. La tradición considera al propio Salomón como un autor de grandes aptitudes. Los escritos que se le han atribuido son los Proverbios, el Cantar de los Cantares, Eclesiastés, Sabiduría de Salomón y los posteriores Salmos de Salomón y Odas de Salomón. Sin embargo, los especialistas modernos han podido determinar que fueron escritos varios siglos después. Por cierto, lo más probable es que las Odas sean obra de un autor cristiano gnóstico. A pesar de su reputación como sabio, es casi seguro que las extravagancias de Salomón y la desconsideración que mostró hacia su pueblo fueran, hasta cierto punto, responsables de la división de su reino tras su muerte, cuando las tribus del norte se independizaron, al mando de Jeroboam, para constituir el reino de Israel, mientras que el resto de las tribus, las meridionales, pasaban a constituir el reino de Judá. Por otra parte, las condiciones externas contribuyeron a sus éxitos. Los grandes imperios estaban envueltos en luchas intestinas y el comercio y la industria de Israel florecieron al no existir grandes conflictos bélicos.